Estamos listos para la Democracia en Cuba?

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Si usted es de los que cree que en la Cuba que se avecina, en la era post-Castro, hay que marginar, golpear, hacer emigrar, vilipendiar, disminuir o meter preso a todo aquel que cree hoy o creyó en el comunismo, no siga leyendo, usted no es mejor que Fidel, usted es un tirano igual que él. ¿Usted cree de verdad que lo que a usted o a su familia le hicieron, lo merece otra gente? La pregunta es, ¿Cree usted verdaderamente en la Democracia y la Libertad o solo busca la venganza por lo que le pasó, o a los suyos? En primer lugar, ¿se ha puesto a pensar, cuanta gente está equivocada porque nunca ha tenido o nunca disfrutó de una verdadera democracia? Apuesto a que usted mismo, (si nunca salió de Cuba y nació después del 59, no cuenta) antes de ver la democracia y la libertad, antes de experimentarla, tenía una idea de estas muy diferente a la que tiene ahora. Pero hay que tener en cuenta que hay un 85 por ciento de los cubanos, al menos, y corríjanme si alguien tiene las cifras oficiales, que nunca han salido de Cuba y de los que salieron, hay una gran parte que salió de Cuba en una “misión internacionalista” donde se le prohibió cohabitar con la verdadera democracia u opinar por si solos de lo que veían. El gobierno les facilitó lo que se llama “ambientes controlados” y los que lograron escuchar fuera de ese ambiente, hoy día son hombres libres.

Entonces, hay un par de cosas: Cuba Necesita Democracia, cien por ciento de acuerdo. ¿Está Cuba lista para la Democracia? No creo. Martí planeó una guerra “sin odios” contra los españoles, ¿qué quería decir eso, que no les iban a disparar, solo los iban a amenazar? Por supuesto que no. Había que liberar Cuba del yugo español, sin tomar represalias con los que no creyeran en la libertad o fueran españoles que vivían en Cuba. Después siempre hay alguien que dice que la Historia no es cíclica. Nos va a tocar cohabitar con los comunistas. Irán a juicio y pagarán los que les toque pagar, porque no soy protector de tiranos, pero ¿y el resto? ¿Alguien por ahí no tuvo nunca en la familia un “atracado”? Bueno, yo soy de los que tengo algún que otro atracado en mi familia. Y aunque no vivo hoy allá y sé que no piensan como yo, les deseo que puedan también disfrutar de la libertad que hoy día tratan de evitar y que no se aviene  la posición que mantienen, no porque la escogieron, sino porque no había, en su época, otra que escoger. No tengo nada que temer con ellos, no dieron golpes, no tiraron huevos, no robaron lo de los demás ni sacaron ventaja alguna de creer en lo que creen salvo la ventaja de tener una fe enorme en algo equivocado. Mucha de la gente que está hoy aquí, en los Estados Unidos, cree, y no quiero que se conviertan en mis enemigos por eso, que cuando cambien las cosas, hay que hacer pagar ojo por ojo, sabiendo por lo que pasaron antes de venir para acá y que ellos mismos no le desean ni al peor de sus enemigos aquí. Creo yo que hay mucha gente defendiendo esa posición, porque también son hijos de sus circunstancias y porque no están dispuestos a vivir en Cuba después de que cambien las cosas. Y hay que ser francos, Cuba no va a ser nunca Estados Unidos, y después de los Castro, van a pasar unos cuantos años antes de que normalice un poco la vida allí. Y muchos van a querer tener casa en Cuba, sentirse más cubanos que nadie, pero ir a Cuba dos semanas al año. Y lo peor, es que quieran ir a Cuba a decirle a la gente lo que es la Democracia.

Cuba va a descubrir la Democracia por sí sola, a nosotros los de acá nos toca potenciarla, apoyarla y disfrutarla, no interferir en ella. Pocos países han pasado por lo que va a pasar Cuba sin guerra civil. Tenemos la suerte de ser Demócratas y no guerreros. Hasta los que se proclaman guerreros aquí, no quieren guerra, porque también aman a Cuba. Cada persona es diferente y en la medida en que aceptemos eso, estaremos preparándonos para la verdadera democracia en el país de la estrella solitaria. Esa es mi opinión.

La Apatía, rezago del Comunismo?

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Antiguamente, cuando yo era niño y los perros se amarraban con longanizas según los viejos, los mayores solían decir por cualquier cosa: “esos son rezagos del capitalismo” de manera jocosa. Podía ser ante una actitud de melancolía ante la falta de algunos productos, que por cierto, nunca volvimos a ver. También por tener y exigir de los demás el debido respeto y que se les llamara señor a algunos mayores, o como en el caso de mi abuelo que en un acto de buena fe le dono parte de sus ahorros a la naciente Revolución y lo demás se lo expropiaron, cuando decía, yo sería millonario, chico!, y suspiraba. De hecho, algunos de ellos lo decían no tan jocosamente, sino más bien algo así como dolorosamente, para ser más exactos. Me pregunto si el valor de la frase en algún momento sea extrapolado a la ya no tan lejana Cuba post-Castro cuando se quiera decir todo lo contrario. “Rezagos del Comunismo” ya se le dirá a los padres por parte del vago que no quiere trabajar y que sigue viviendo de la teta de los viejos; quizás con la gente que se pasa su vida hablando sin producir; seguramente con aquellos que viven haciendo los cuentos de lo “salvajes” que fueron en el pasado y que en el presente no quieren hacer nada por los demás. Pero como buen hijo de mi generación, no voy a estar tampoco por las veredas y voy a meterme en el tema que quiero que debatamos.

Cuantas veces, cubano de a pie o ciudadano de la caballería (si tenías la inmensa suerte de tener un vehículo en Cuba), ante cualquier problema de cualquier tipo en que empezaras a indagar y a tratar de tocar fondo y casualmente el fondo era (y sigue siendo) el sistema, cuantas veces te dijeron: “no cojas lucha, que porque tu protestes no vas a resolver nada y las cosas van a seguir igualitas”. A mí me lo dijeron unas cuantas veces de niño, bastante cuando adolescente y casi que a diario de adulto ya. Y es que el concepto Goebbeliano de “la mentira repetida mil veces, se hace verdad” funciona plenamente en este caso.

Y es que esas cosas se van metiendo dentro de uno como concepto y generan cosas a nivel social, como le llamamos en Cuba, el Síndrome del Carnero, del tipo que se deja matar o incluso peor que matar, torturar poco a poco, todos los días en un espacio más reducido, físicamente y espiritualmente, dándole paso a cada nueva ley, a cada nueva resolución en su trabajo, en su casa, dejándose machucar por el igual, que solo esgrime el consabido “si protestas, te buscas un lio, porque esto se torna un tema político”, convirtiendo el más natural de los instintos humanos, la lucha por la felicidad, en algo abstracto y disoluto de todo contexto social. Resuelve tu problema tú, no te reúnas con otros para resolverlo, porque se enreda a cosa, eso quiere el gobierno, para garantizar tu mentalidad de esclavo único, no social, aunque seas un esclavo social. Además, la concepción misma de la frase es interesantísima, porque no solo te dice que no pelees por tu libertad, sino que además te baja la autoestima al punto de decirte, no eres nada al lado de este Proceso.

Técnicas de este tipo se usaron en todo el mundo socialista, aun se usan en el seno de la Iglesia para los que quieren reformas, la idea es que te autocensures, que te auto mutiles en tu búsqueda de la verdad, que tú mismo seas tu propio fiscal. Pero no funcionaron en los países de Europa del Este, no funcionaron en el seno de la Iglesia y si tu no quieres, no van a funcionar contigo, cubano. Pero si quiero que sepas algo: preocúpate cada vez que pienses que estas solo en tu deseo de arreglar Cuba, solo mira para el lado y pregúntale al de tu derecha, si no quedas convencido, al de tu izquierda (de todas formas en el de la izquierda no confíes tanto). Vas a ver los resultados. No dejes que la apatía sea tu dueña, ya la tienes dentro, arráncala. Te vas del país? No pienses que ya saliste de eso, que los que se quedaron allí, también cuentan contigo, no solo por ti, que ya resolviste (o al menos te lo quieres creer asi) sino por todos los que dejaste, que quieren tener un chance en la vida, no creas que la solución es irse, aunque lo sea para algunos o muchos, la solución es que no haya que irse de Cuba para ser feliz. Eso es lo que yo quiero. Y esta es mi opinión.